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Martes 23 Noviembre, 2010

Con el lector
60 años… de corazón

Se crece en experiencia, pero no se envejece. Se transforma con los tiempos, pero la esencia se mantiene. Cada cana es un camino recorrido, una historia no contada, una anécdota guardada en el archivo de los recuerdos, un suspiro de satisfacción por lo realizado al terminar la jornada diaria, una mancha de tinta sobre el papel, impreso ininterrumpidamente los últimos 60 años.
Porque seis décadas de historia son, al final de cuentas, la consolidación de toda una vida para una persona, la afirmación de que se ha andado con paso firme por el mundo, y que se ha dejado huella en el camino.
Porque después de todo, este periódico puede ser considerado una persona.
Tiene manos, que día a día trabajan arduamente en cada uno de los departamentos por sacar las tareas pendientes. Tiene pies, esos mismos que con el frío de la madrugada llevan hasta su puerta el fruto de ese esfuerzo, o que día a día corren por una noticia.
Tiene oídos y tiene boca, pues se escuchan las inquietudes de cada lector y se les procura una rápida solución.
Piensa, pues con cada conversación de pasillo entre compañeros, con el café de la tarde, o con un almuerzo, se intenta analizar el mundo en que vivimos y proponer opciones para construir un mejor país.
Pero sobre todo, tiene alma y tiene corazón.
Alma y corazón que se refleja en el esfuerzo diario de doña María sacándole brillo al piso, o en las manchas de tinta en la ropa de quienes imprimen, prensan y distribuyen el periódico.
Alma y corazón de quienes encerrados en la parte más oculta del edificio hacen cuentas día y noche, y de quienes desde un auricular atienden a cada cliente.
Alma y corazón que se refleja en cada propuesta publicitaria, en cada estrategia de mercadeo o por resolver deprisa cualquier inconveniente informático.
Alma y corazón de quienes muchas veces no nos importa quedarnos sin almorzar, esperar hasta la madrugada por el resultado de una elección, o perseguir como cazador al funcionario esquivo, todo por llevarle a usted nuestra visión de lo que está sucediendo.
Seis décadas de historia que hoy se cumplen. Mañana, las hojas de este periódico estarán obsoletas, limpiarán quizás alguna ventana o con un poco de suerte irán a la planta de reciclaje. El papel se va, pero es mi deseo —nuestro deseo— que sean nuestras palabras, nuestras ideas, nuestros pensamientos, los que se queden con usted.
Por eso, sirvan estas líneas como un humilde homenaje a quienes junto a mi conforman este gran equipo de trabajo, esta sexagenaria pero jovial empresa, y sobre todo un sincero agradecimiento a usted, que día a día saca un rato de su valioso tiempo, para escucharnos, para ver, lo que tenemos que decir.

Luis Valverde
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