“Muy probablemente el peaje que se cobrará con el fideicomiso será muy similar al que pretendía cobrar OAS para la carretera San José-San Ramón”, dijo Guiselle Alfaro, viceministra de Infraestructura. Gerson Vargas/La República
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Romper unilateralmente la concesión otorgada a la empresa brasileña OAS, que iba a construir una nueva carretera entre San José y San Ramón fue un error.

Tres años después el proyecto de unos 70 kilómetros aún espera el aval de la Contraloría para un fideicomiso con el Banco de Costa Rica (BCR) y no está claro cuándo comenzaría su construcción, mientras que el Gobierno reconoce que no dejará operativa la nueva vía al terminar su gestión en 2018.

Lo peor de todo, es que el costo de los peajes no cambiaría sustancialmente en relación con el proyecto de concesión, reconoció Guiselle Alfaro, viceministra de Infraestructura a LA REPÚBLICA.

Mientras tanto, los usuarios de la vía, turistas y comerciantes deben tolerar grandes embotellamientos durante las horas pico.

“En lo personal, y no es posición de gobierno, creo que haber cancelado la concesión con OAS fue un error. También, hay que reconocer que las pasiones políticas a veces nos hacen analizar las cosas desde de un punto de vista imparcial y este fue el caso. Hemos perdido tiempo valioso”, agregó Alfaro.


Después de mes y medio de protestas en abril de 2013, el gobierno de Laura Chinchilla tomó la decisión de romper el contrato con la empresa brasileña, debido a que diputados de oposición, incluidos los del Partido Acción Ciudadana (PAC) y dirigentes del Foro de Occidente, cuestionaron el cobro de los peajes por unos ¢4 mil por ida y vuelta.

El costo de la obra era de unos $524 millones que se iban a pagar con peajes durante 25 años, sin embargo, como el Estado decidió rescindir el contrato acordó pagar una indemnización cercana a los $35 millones a OAS.

“Es sorprendente que un importante jerarca del Gobierno, salga ahora a decir, tres años después, que lo mejor era haber continuado con la concesión, sobre todo, porque el PAC se encargó de acabar con ese proyecto. Ahora bien, nos preocupa mucho todo el tiempo que se ha perdido, mientras los conductores siguen sin opciones”, dijo Michael Arce, diputado de Liberación nacional.

Con el nuevo proyecto se estima que los usuarios de la vía estarían pagando unos ¢3.500 mil por usar la vía ida y vuelta.

Se estima que el primer tramo de la carretera, desde el Parque Metropolitano La Sabana hasta el Intercambio de Circunvalación, tendrá tres carriles por sentido, con espaldones externos e internos.

El segundo tramo de 12,6 kilómetros se construirá a cuatro carriles por sentido, con espaldones externos e internos y baranda medianera, desde el Intercambio de Circunvalación hasta el Aeropuerto Juan Santamaría.

En el contrato de fideicomiso se detalla que el tercer tramo de 41 kilómetros va desde el Aeropuerto Juan Santamaría, hasta San Ramón, y será a dos carriles por sentido, con los correspondientes espaldones. El valor total del proyecto asciende a unos $473 millones.

El proyecto se arrastra desde 2004 por problemas de expropiaciones y financiamiento que aún no se resuelven, por lo que no hay fecha estimada de inicio.

Pese a esto, quienes se opusieron a la concesión no cambian de opinión y consideran que sacar a la empresa OAS del país fue lo mejor.

“Es incorrecto decir que los peajes serán iguales con un fideicomiso, eso es mentira. Por otra parte, los atrasos en la construcción no se le pueden achacar a las organizaciones que nos opusimos, porque este Gobierno no ha impulsado el proyecto como se debe”, dijo Paúl Brenes, uno de los fundadores del grupo Foro de Occidente.

 

Guiselle Alfaro, viceministra de Infraestructura
“Pasiones políticas afectaron concesión”

¿Estará lista la carretera entre San José y San Ramón al terminar este gobierno?
No parece viable que eso suceda, aunque sí apuntamos que el plan quede bien avanzado y se mueva al ritmo de la empresa privada cuando se dé el refrendo de la Contraloría, el cual estamos esperando.
Tras superar esa etapa, hay que establecer con el BCR una unidad ejecutora y, posteriormente, vendría la etapa de diseño y definir el monto de los peajes, para que sea rentable para el banco.
Ahora bien, hay que dejar claro que el hecho de que haya dinero, no significa que un proyecto esté prácticamente listo, como creen muchos costarricenses, ya que hay que cumplir requisitos y planificar bien una obra que costará millones de dólares.

Este proyecto ya había sido concesionado y el Gobierno tuvo que echar marcha atrás por presión de la gente que no estaba de acuerdo con el costo de los peajes, ¿se beneficiarán los conductores con un mejor precio en el fideicomiso?
Muy probablemente el peaje que se cobrará con el fideicomiso será muy similar al que pretendía cobrar OAS para la carretera San José-San Ramón.
Tenemos que aceptar que se perdió tiempo muy valioso y se atrasó una gran obra de infraestructura.

¿Fue un error eliminar la concesión?
Yo personalmente y no es posición de Gobierno, creo que haber cancelado la concesión con OAS fue un error, pese a que el contrato no tuviera las condiciones ideales para el Estado, ya que perdimos tiempo. Vea ahora, tenemos que pasar otra vez por la Contraloría y volver a hacer muchas cosas que ya se habían hecho.

¿Cree que se cuestionará otra vez el monto de los peajes a cobrar?
Los costarricenses tenemos que entender que las obras hay que pagarlas, ya sea a través de impuestos, o por medio de un peaje.
Tenemos la concepción errónea de que el Gobierno paga por las obras y que el costo de un peaje no puede ser mayor a ¢100.
No sé por qué los costarricenses cuestionan tanto el gasto del peaje, ya que este cobro es una garantía de la obra estará en buenas condiciones.

En el pasado, el PAC que hoy está en el Gobierno fue un gran detractor de la concesión de esta carretera, ¿qué opina?
Las pasiones y presiones políticas a veces nos hacen analizar las cosas desde de un punto de vista parcial; sin embargo, hay que reconocer que son muy diferentes las cosas cuando se está afuera, que cuando se está adentro del gobierno.
Eso es parte del aprendizaje de un partido reciente, que le tocó hacerlo en el proceso.

¿Qué opina de la ruta 27 que funciona bajo el modelo de concesión?
Hoy día la ruta 27 es la mejor que tenemos, está bien demarcada, no tiene un bache nunca, tiene cámaras en todo su trayecto, y sus taludes se monitorean para evitar accidentes.
Esa vía tiene condiciones que no tienen otras, tenemos que modificar esa concepción de lo que significa el peaje.

En términos generales, ¿afecta la fiscalización del Estado, el desarrollo de las obras de infraestructura?
Hay un exceso de vigilancia.

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