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Morosidad bancaria mayor a 90 días empieza a preocupar
¢200 mil millones en créditos enfrentan problemas de cobro
• El Banco Nacional es hasta ahora el único que sobrepasa el límite del 3%

Wilmer Murillo
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Hay por lo menos cerca de ¢200 mil millones en créditos con problemas serios de cobro en el sistema bancario nacional.
La morosidad en el sistema comenzó a crecer desde diciembre de 2008, con la desaceleración de la economía y tras el alza en los intereses. La tendencia se frenó un poco entre abril y mayo, pero a partir de junio volvió a aumentar y ha seguido creciendo.
Los datos surgen de la información mensual que publica la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) sobre el estado de los créditos.
El Banco Nacional es el único que supera el 3% de morosidad que es considerado “normal” por la Sugef. La cartera con atrasos mayores a 90 días o en cobro judicial de este ente alcanzó en agosto un 3,40%.
No solo para el Banco Nacional, sino para cualquier otro, sobrepasar el límite del 3% le podría perjudicar en la calificación global que hace la Superintendencia, en la que ese indicador es uno de los que se toman en cuenta.
Las autoridades reguladoras advierten que todas las entidades que enfrentan aumentos en la morosidad deben realizar reservas adicionales por incobrables.
Cabe destacar que cuando la morosidad a 90 días o en cobro judicial es mayor al 3% respecto a la cartera directa la entidad bancaria está en nivel de normalidad. A partir de ahí se complica la situación.
El Banco Nacional, el más grande en crédito, es el que registra mayor morosidad.
Algunos entes también han logrado reducir los créditos con problemas de cobro. Un caso es el de Bancrédito, cuyos créditos con atrasos de pago mayores que 90 días o en cobro judicial pasaron de un 1,67% en diciembre de 2008 de este año a un 1,51% en agosto.
“Esperamos mantener siempre un nivel de morosidad dentro de los parámetros normales, aunque estamos conscientes de que las condiciones de la economía nacional y sus repercusiones en la producción y el empleo generan dificultades para muchos de los deudores del sistema financiero”, añadió.
El Banco Popular en cambio ha visto incrementada la morosidad.
“El Banco Popular no escapa a las condiciones del entorno y uno de los factores que afectaron a la banca durante el primer semestre fue la poca demanda crediticia del mercado, lo cual supone menos ingresos de los proyectados, aspecto que en nuestro caso hemos contrarrestado con programas de contención del gasto y una buena gestión de cobro”, dijo Gerardo Porras, gerente general.
Por otra parte, recordó que a pesar de que la inflación ha estado baja durante
el año, las tasas de interés (durante el primer semestre) no bajaron, lo cual constituye un factor que ha mantenido la captación también con un costo alto, no obstante los resultados se mantienen según lo previsto y cumpliremos con todos los indicadores financiero, adujo.
En los últimos meses todos los bancos han realizado esfuerzos por evitar que los deudores caigan en problemas de pago, que se veían venir debido a la fuerte alza en las tasas de interés y a la recesión económica.
El Banco Nacional y el Banco Popular empezaron desde noviembre a premiar a quienes se mantenían al día.
Concretamente en cuanto al tema de cobranza hasta agosto de este año el Banco Popular ha logrado un total de 6.400 negociaciones de pago por casi ¢16 millones, con clientes que han enfrentando alguna dificultad para atender sus compromisos financieros.
En general, las entidades bancarias mejoraron los sistemas para medir y a
dministrar el riesgo y aumentaron sus reservas como medida preventiva.
El control de la morosidad bancaria es clave de acuerdo con las normas internacionales de prudencia conocidas como normas de Basilea, aparte de que así lo exigen los reguladores nacionales.
El control efectivo de la morosidad es lo que protege a las instituciones financieras, e indirectamente a todo el sistema. Y de la sanidad del sistema dependen la estabilidad y crecimiento de la producción.



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