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Perjuicios estimados por este flagelo representan un 3,6% de la producción

$1.074 millones anuales se pierden por inseguridad
- La violencia es el principal problema de Costa Rica para el 59% de la ciudadanía

Daniel Zueras
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La delincuencia ha tomado al asalto cada uno de los rincones del país. La inseguridad ya es percibida como el principal problema para el 59% de los costarricenses.
Se estima que la violencia le cuesta a Costa Rica alrededor del 3,6% del Producto Interno Bruto. Eso quiere decir que el año anterior el monto habría sido de $1.074 millones.
Esa factura se calcula teniendo en cuenta el valor de los bienes y los servicios usados en la prevención de la violencia, el tratamiento a sus víctimas y la captura y castigo de los malhechores que realizó el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en su reciente informe sobre América Central.
Tomado en conjunto, en todo el istmo el 3,7% de las ventas de las empresas se destina a gastos de seguridad y reposición de objetos robados. Esto afecta su competitividad.
Las pérdidas en productividad, siguiendo en clave regional, se cifran en $1.200 millones.
Los contribuyentes pagarán el próximo año $755 millones en orden público y seguridad, el 9,5% del presupuesto anual. De ellos, apenas una tercera parte —$243 millones— es para servicios de policía, a todas luces insuficientes para detener la sangría provocada por los criminales. El presupuesto para Justicia es de $400 millones.
Las empresas de seguridad privada han ido al alza en los últimos años, ya que el Estado ha mostrado poca capacidad de proteger a la ciudadanía.
Anualmente las empresas desembolsan $130 millones en seguridad, indica un estudio de la Cámara de Comercio de Costa Rica. No existen cálculos sobre el gasto domiciliar.
Estos gastos se reflejan después en el precio final de los productos.
Poco a poco, el Estado ha ido abdicando de sus responsabilidades en la materia para ir cediendo terreno ante las empresas del ramo, no siempre bien preparadas. El presupuesto destinado al Ministerio de Seguridad se ha duplicado desde 2006, tratando de paliar en parte ese déficit, pero el camino por recorrer en este sentido aún es muy largo.
La carencia que se arrastra desde hace tiempo tardará tiempo en solucionarse, aun con presupuestos expansivos en el sector.
Hoy unos 13 mil policías patrullan las calles costarricenses. La ministra de Seguridad, Jeanina del Vecchio, expresó a LA REPUBLICA que “en esta legislatura hemos aumentado en 3.200 el número de efectivos”, y se esperan otros 700 más en 2010. “La policía ha sido generadora de empleo en época de crisis”, adujo.
De cara a los próximos cuatro años la expectativa es formar 6 mil policías más, según el Plan Nacional de Seguridad. El curso básico para ello pasa de seis meses a un año porque “hay que mejorar la calidad” de los agentes, dijo la Ministra.
Para incrementar la calidad de vida de los nacionales, y proteger a los casi 2 millones de turistas que visitan el país anualmente, “es necesario continuar y profundizar el proceso de profesionalización de los cuerpos policiales, aumentar la contratación de efectivos y mantener una política de cero tolerancia hacia la delincuencia”, expresó Shirley Saborío, directora ejecutiva de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada.
Se requiere mejorar la coordinación entre la policía y el Poder Judicial “para evitar la liberación de delincuentes por problemas de procedimiento y promover la intolerancia en temas de seguridad”, indicó Saborío. Reconoció el esfuerzo del Gobierno en este sentido y espera que esa coordinación comience a notarse “en el corto plazo”.


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