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No es infrecuente que personas que tienen bienes e inversiones pasen por alto la importancia de tomar previsiones adecuadas para el caso de fallecimiento o incapacidad. A menudo se descarta a la ligera el hecho de que todos estamos expuestos a eventualidades, se sucumbe a la dictadura de lo urgentey se descuida algo que puede ser muy importante. Un adecuado planeamiento patrimonial evitará muchos dolores de cabeza y costos a los familiares. A continuación algunos consejos a tomar en cuenta:

1. El planeamiento patrimonial no es sólo para la tercera edad

Toda persona debería tomar ciertas medidas en este campo. Naturalmente, el tipo de medidas variará de acuerdo a las circunstancias. El padre de familia joven podrá conformarse con el sencillo y relativamente económico recurso de un testamento. A la señora que prevé su vejez o al empresario que padece cierto riesgo de salud probablemente les convendrá un instrumento o una combinación de medidas algo más elaborados que aseguren una transición adecuada de todos sus bienes y asuntos a sus herederos en caso de fallecimiento.

2. Valorar el menú de opciones

Nuestras leyes ofrecen distintos instrumentos de planeamiento patrimonial que permiten hacer un traje a la medida de las condiciones particulares del interesado. Se ha de considerar su edad, las características de su familia y también las del conjunto de sus bienes. Deben explorarse herramientas tales como el ya mencionado testamento, los traspasos en vida, con o sin reserva de usufructo, los fideicomisos, sean estos ordinarios o testamentarios, o una combinación de estas opciones. Todas tienen sus ventajas y desventajas, y deberán elegirse de acuerdo con el perfil de la persona.

3. No dejar para después

Si bien la edad es un factor a considerar y las personas mayores deberán tener un cuidado especial de abordar esta necesidad, todo momento es bueno para hacer previsiones, desde que se tiene una familia que depende de uno o si se ha llegado a formar algún patrimonio. Cuanto más pronto se aborde el planeamiento menores serán los costos y los posibles riesgos.

4. Tomar en cuenta qué sucede si no hay planeamiento

En caso de fallecimiento de una persona que no ha dejado testamento o hecho algún otro tipo de arreglo, nuestras leyes prevén un complejo sistema de distribución de los bienes mediante niveles de herederos legítimos. En el primer nivel heredan los hijos, los padres y el cónyuge o conviviente en unión de hecho. Sólo en ausencia de todos estos adquieren derecho otros parientes. El proceso de distribución no es sencillo y con frecuencia tarda años, especialmente si hay controversia entre los interesados. La existencia de herederos menores de edad o con discapacidad puede agregar complicación. Este proceso sucesorio, también llamado tradicionalmente “mortual”, se conduce ante un juez civil o ante un notario público y puede ser bastante costoso, especialmente cuando el patrimonio es considerable.

5. El valor de la familia

Pocas cosas tienen el potencial de arruinar la paz de una familia como el verse enfrentada al fallecimiento de un ser querido que no ha dejado resuelto oportunamente el tema de la distribución de sus bienes. El adecuado planeamiento patrimonial, por el contrario, permitirá que los bienes que la persona logró adquirir, acaso con mucho esfuerzo a lo largo de toda una vida, constituyan un legado de bendición para sus familiares en lugar de una fuente de discordia.

Lic. Roberto Leiva
Abogado Socio de Facio & Cañas

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