¿Los ¢10 millones de Olivier Castro son mucho o poco?
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Los millonarios salarios de varios funcionarios públicos son parte de un debate recurrente en este país.
Sin embargo, la cuestión se ensancha cuando los ingresos en discusión tienen muchos ceros y responden a puestos de alta responsabilidad, incluido el del presidente del Banco Central, Olivier Castro que, según consignó un medio nacional, es de ¢10 millones mensuales, lo que convertido a dólares, representa unos $229 mil anuales.
¿Es esto mucho o poco?
Una forma intuitiva de responder la pregunta es comparar su ingreso con el salario de otros funcionarios con su misma posición en el mundo, con lo que la conclusión es que el ingreso de Castro se ubica en el medio del ranking.
Es importante tener en cuenta que varios de los datos no aclaran si son brutos o si incluyen algún tipo de extra, sin embargo para realizar el ejercicio, asumimos que son comparables directamente.
Así, Mark Carney, del Banco Central de Inglaterra embolsó el año pasado $1 millón, siendo el mejor pago, por mucho.
Por otro lado, Luis María Linde del Banco de España gana tan solo unos $175 mil.
Sin embargo, si se compara el salario de cada funcionario con el ingreso per cápita en su país, Castro se transforma en el segundo jefe de banco central mejor pago, con un salario 14 veces superior al promedio, que aquí es de unos $16 mil al año.
Para medir el ingreso por país, se toma en cuenta el PIB per cápita PPP, que intenta eliminar el efecto de los precios, al medir el ingreso por paridad de compra.
Debajo de Castro se ubican el italiano Ignazio Visco y el mexicano Agustín Carstens, quienes ganan 12 veces y media el ingreso per cápita de sus respectivos países.
En tanto Erki Liikanan, gobernador del Banco de Finlandia, gana unos $260 mil anuales, una cifra similar a la de Castro, pero que dado el alto ingreso finlandés representa seis veces el PIB per cápita.
Esto último revela que Castro estaría ganando casi lo mismo, pero en un país que tiene mucha menos capacidad de pagar dicha cifra.
A pesar de esta importante conclusión, una última cuestión surge: si el puesto de presidente del Banco Central de Costa Rica pagara menos ¿habría gente capacitada dispuesta a tomarlo?

 
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