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Viernes 26 Agosto, 2011


Enfocarse en el crecimiento y en una mejor distribución de sus beneficios es necesario para asegurar que ese crecimiento sea realmente sostenido y marque una diferencia en reducir la pobreza

Traducir el crecimiento en reducción de la pobreza

Muchos países experimentaron un crecimiento económico sin precedentes y redujeron significativamente la pobreza durante las últimas décadas.
Con un crecimiento promedio anual del 10%, China logró recortar la pobreza en casi tres cuartas partes desde 1990. En Latinoamérica y el Caribe, la pobreza bajó una cuarta parte entre 1995 y 2005. En el ámbito mundial, un crecimiento de un punto porcentual en el ingreso se ha asociado con una disminución en la pobreza de cerca de 2,4 puntos porcentuales.
Pero aun con un crecimiento económico relativamente elevado, la reducción de la pobreza ha sido muy variable de un país a otro, y los beneficios del crecimiento no siempre han llegado a los pobres y vulnerables.
Los números son alarmantes: a mediados de la década pasada 1.400 millones de personas en el mundo todavía afrontaban pobreza extrema, según estimaciones. En consecuencia, sigue siendo esencial sostener el crecimiento y garantizar que sea propicio para reducir la pobreza.
En este contexto, el sector privado es especialmente valioso para respaldar un crecimiento capaz de reducir significativamente la pobreza.
Las tasas de pobreza mundial no habrían disminuido dramáticamente sin un sector privado dinámico. Pero el impacto de la inversión privada en el crecimiento y el efecto del crecimiento en la pobreza no son automáticos. Movilizar el sector privado puede generar grandes recompensas, pero también exige gestionar riesgos importantes.
Primero, la distribución del ingreso incide en gran medida en el grado en que la pobreza baja en respuesta al crecimiento económico.
La participación del sector privado debería favorecer el surgimiento de una mejor distribución del ingreso, especialmente cuando la situación inicial es muy desigual.
Luego, es también crucial el patrón de crecimiento que el sector privado promueve. El impacto en la pobreza es mayor cuando el crecimiento se enfoca en las zonas donde se concentran los pobres y en los sectores en los que se ganan la vida.
Las empresas deberían incorporar a los pobres como trabajadores, proveedores, distribuidores y consumidores de un modo sostenible financieramente.
Tercero, cuando los mercados fallan o son ineficientes, las respuestas del sector privado a las señales de mercado pueden exacerbar las desigualdades y agravar la situación de los pobres. Por ejemplo, distorsiones en el acceso a los activos y el financiamiento pueden empeorar las diferencias en la distribución.
En estas situaciones, la Corporación Financiera Internacional (IFC), entidad del Grupo del Banco Mundial dedicada al sector privado, puede ayudar a solucionar las deficiencias del mercado.
IFC ha canalizado sus esfuerzos por combatir la pobreza a través del énfasis en empresas inclusivas y de importantes contribuciones al fondo del Banco Mundial que respalda a los países más pobres.
La gran mayoría de los proyectos de inversión de IFC contribuyeron positivamente al crecimiento económico, y la mayoría abordó indirectamente la pobreza; pero incorporar temas de distribución en el diseño de los proyectos ha sido todo un desafío.
Las evaluaciones muestran que el énfasis en la pobreza no necesariamente afecta el éxito financiero, y que una amplia gama de iniciativas de la IFC pueden impulsar tanto el ritmo del crecimiento como los beneficios para los pobres.
Varias medidas de la IFC podrían aumentar su impacto en la pobreza y servir de ejemplo para una reducción de esta liderada por el sector privado.
Una prioridad sería propiciar un entendimiento común para incluir en las estrategias empresariales un claro énfasis en la pobreza.
También podría usar el vasto caudal de conocimientos y recursos del Grupo del Banco Mundial sobre los modos más adecuados de llegar a los pobres, para desarrollar enfoques innovadores para reducir la pobreza.
Los vínculos entre crecimiento, distribución y beneficios para los pobres pueden hacerse más explícitos al diseñar los proyectos. También sería útil mejorar las mediciones para dar seguimiento a los resultados.
Enfocarse en el crecimiento y una mejor distribución de sus beneficios es necesario para asegurar que el crecimiento sea realmente sostenido y marque una diferencia en reducir la pobreza. El sector privado puede ser un actor clave para garantizar que los beneficios del crecimiento sostenido lleguen a los pobres.

Vinod Thomas y Marvin Taylor-Dormond
Grupo del Banco Mundial