"Tintín": espectáculo visual y derroche de energía
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“Tintín”: espectáculo visual y derroche de energía

Steven Spielberg utilizó toda su artillería pesada para poner en imágenes nada menos que a Tintín, incluida una alianza con Peter Jackson. Y lo que ha conseguido es un enorme espectáculo visual, brillante, con un ritmo endiablado y sin fisuras estéticas.
Rodada en 3D, para poner en pie “The adventures of Tintin”, Spielberg se decantó por la técnica “captura de movimiento”, que dota de un enorme realismo a la animación al rodarse la película con actores reales y digitalizarse posteriormente las imágenes conseguidas.

De esta forma, Tintín (Jamie Bell), el capitán Haddock o Hernández y Fernández tienen una apariencia tremendamente humana sin por ello perder ni un ápice de su encanto de personajes animados.
A ello se unen unas espectaculares imágenes de batallas navales, un estupendo malo, al que interpreta Daniel Craig, aunque en su paso a la animación a quien se parece es a Spielberg y unas preciosas localizaciones que pasan por Bruselas, el desierto de Africa, o Bagghar, la ciudad marroquí imaginada por Hergé.
Una aventura cinematográfica que combina hábilmente tres de las historias más conocidas de Tintín: “El cangrejo de las pinzas de oro”, “El secreto del Unicornio” y “El tesoro de Rackham el Rojo”.
Pero es quizás ese afán de abarcar mucho el punto más débil de la película. Las tramas se entremezclan sin definirse completamente y contribuyendo a una cierta confusión de contenido.
Sin embargo Spielberg y Jackson se esforzaron y mucho en un ejercicio casi diabólico para deslumbrar al espectador hasta el extremo de que le importe poco la historia que cuenta.
Algo que lograron con un más que generoso presupuesto $130 millones.

Madrid / EFE

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