La catástrofe del paso de Gyirong se ciñe al pie de la letra a lo que viene sucediendo en todas las grandes cordilleras del planeta desde hace décadas en relación con el calentamiento global, el denominado “colapso glaciar” que cada año presenta acontecimientos más y más devastadores. En este caso, el colapso de un gran glaciar a unos 5.200 metros de altitud desencadenó el derrumbe de una masa de hielo de proporciones bíblicas, de unos 600.000 m² (800x800 metros). Las masas de hielo glaciar son extremadamente densas, cuya fricción durante una avalancha hace que aumenten su temperatura y se desintegren con mucha violencia. En ocasiones, tras alcanzar el lecho de un río se puede formar un tapón que acumula agua y materiales hasta romperse y generar un vaciado repentino igual de violento.