Inversionista
Lunes 6 Agosto, 2012

Mayor oferta académica

La historia de las universidades privadas en Costa Rica es relativamente reciente, un poco más de 35 años, no obstante, su aporte al desarrollo del país ha sido muy manifiesto.
Desde un inicio limitado, con instalaciones inadecuadas y carreras principalmente de tiza y pizarra, las universidades privadas han ido avanzando hacia instituciones de educación competitivas, con instalaciones sofisticadas y carreras diversas en prácticamente todas las áreas del conocimiento. Es ahora cuando vemos a varias de las universidades avanzar hacia procesos serios de investigación, acreditación de carreras y apoyo a la comunidad.
El aporte económico de la educación superior privada al país es claro y evidente. Brindar profesionales de calidad que se insertan al mercado laboral, permite a nuestras empresas públicas y privadas ser más competitivas. Sin embargo, el aporte más significativo de las universidades ha sido su propia razón, al convertirse en instituciones inclusivas, donde la oportunidad de estudiar cualquier carrera, no depende de ganar exámenes de ingreso, sino de la propia capacidad del estudiante y de las diversas formas de adecuación académica que las universidades ofrecen a los estudiantes. Además, la diversidad de horarios y periodicidad de los periodos académicos ha sido otro elemento importantísimo para lograr que casi el 60% de los estudiantes universitarios costarricenses se encuentren matriculados en alguna universidad privada.
Recientes estudios estadísticos, como el aportado por la firma Demoscopía, cambian la idea de que las instituciones de educación superior privadas estaban creadas para atender a la población de sectores económicos altos; más bien, estas universidades atienden principalmente a estudiantes de clase media, que trabajan y necesitan de algún tipo de financiación para concluir sus estudios superiores.
Hay todavía un trecho grande que recorrer para que la educación privada superior logre consolidar programas académicos que cumplan cabalmente con los requerimientos de nuestra sociedad. Se necesita avanzar más en la mejora de la calidad docente, pertinencia de los programas y sobre todo en la investigación.
No obstante, en este avance de la educación superior, se requiere del apoyo del Estado; sin embargo, hemos visto en los últimos años propuestas que más bien limitan su accionar, como el proyecto de cobrar impuestos a la matrícula de los estudiantes, costos desmedidos de los campos clínicos y el control excesivo de tarifas.

Henry Rodríguez, rector de la Universidad Latina
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