Inversionista
Lunes 16 Julio, 2012

¿Es sostenible el crecimiento de la deuda?

Desde el año anterior se viene afirmando que la situación fiscal es manejable, básicamente porque el país posee niveles bajos de deuda externa; sin embargo, ¿hasta dónde es eso cierto? Para ello es importante analizar varios datos.
La relación deuda PIB ha venido creciendo y por lo tanto no se ha mantenido estática. La proporción deuda del Gobierno Central al PIB pasó de un mínimo en el 2008 de un 17,55% al 26% en el 2011.
Sin embargo, ¿cuál debería ser el límite máximo de esos indicadores? En términos muy generales, diferentes estudios concluyen que en el caso de la deuda interna esa relación no debería exceder entre el 20% y el 30% del producto de un país, pues por arriba de esos valores se eleva la posibilidad de caer en una crisis fiscal. Respecto a la deuda pública total, esos ratios rondan entre el 50% y el 60% del PIB. Por ejemplo, en el Tratado de Maastricht se decidió que este indicador debía mantenerse por debajo del 60% para los países de la Unión Europea.
Por lo tanto, el nivel máximo de deuda va a depender de muchos factores, entre ellos el nivel de desarrollo de cada país, lo cual hace pensar que para Costa Rica su deuda total al PIB no debería llegar a un 50%, pues por encima de ese valor se estaría asumiendo un riesgo fiscal importante.
En el caso de la deuda interna del Gobierno Central, desde finales del 2008 a la actualidad ha crecido en promedio cerca de un 23% anual. Si se le aplica esa tasa de crecimiento a la deuda del Gobierno Central, para el 2013 la relación deuda del Gobierno Central al PIB llegaría a un 33%, sin incluir la deuda del Banco Central y al resto del sector público. Por tanto, en la actualidad la deuda interna del sector público sobrepasa ese 30%, lo cual significa que de acuerdo con las medidas internacionales ya se estaría por arriba de los límites máximos de endeudamiento.
Ahora bien, suponiendo que se deje de colocar deuda interna y se cambie por deuda externa, la deuda pública global seguirá creciendo. Ya para el 2011 este indicador se ubicó cerca de un 45% del producto. Asumiendo los mismos supuestos antes citados para el ratio deuda interna del Gobierno Central al PIB, este ratio llegaría en el 2013 a casi un 52%.
Si bien no se pueden negar los esfuerzos importantes que se están realizando para reducir los gastos e incrementar los ingresos del gobierno, así como los proyectos de ley encaminados a reducir la evasión y por tanto incrementar los ingresos, para llegar a resultados que impacten las finanzas públicas eso requerirá varios años. No debe olvidarse que por el lado del gasto existe muy poca flexibilidad, pues por ejemplo, solamente los salarios, cargas sociales y el pago de intereses representan poco más del 50% de los gastos totales.
De tal manera, bajo la situación actual no es fácil incrementar los ingresos y/o reducir gastos, y cualquier política requerirá de un buen tiempo para dar resultados, lo cual significa que la deuda seguirá creciendo. Así las cosas, la deuda, sin importar por dónde se vea la situación, ya está dentro de los límites máximos de endeudamiento según los indicadores expuestos, y por lo tanto al finalizar el quinquenio, se estaría llegando cada vez más a la posibilidad de ocurrencia de una crisis de la deuda.
Si bien el cambio de la deuda interna por externa reduce la presión sobre las tasas de interés locales y, por lo tanto, podría permitir una reducción de estas, no se debe dejar de lado la necesidad de realizar una reforma fiscal, pues de lo contrario en pocos años se podría enfrentar una situación fiscal realmente seria y con costos sociales de gran magnitud.
Finalmente, debe tenerse presente que, ante la situación fiscal actual, se está muy cerca de que las calificadoras internacionales reduzcan las calificaciones de Costa Rica, lo cual hará que endeudarse en el exterior sea más caro.

Economista
Investigador del Programa de Estudios Fiscales, UNA
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