Nacionales
Martes 18 Enero, 2011
Evasión de cuotas y mala administración atrasan soluciones
Caja de Seguro Social se desmorona
Asegurados deben tolerar largas filas, acudir a la medicina privada o en el peor de los casos sufrir la muerte

La seguridad social, uno de los pilares del desarrollo nacional y por la que el país es reconocido internacionalmente, está enferma y enfrenta dificultades financieras para salir adelante.
En los últimos años, los encargados de prestar el servicio han venido advirtiendo la carga de síntomas que sufren las clínicas y unidades hospitalarias de la Caja Costarricense de Seguro Social.
Pero el principal testigo del deterioro del servicio es la gran cantidad de asegurados que día a día deben enfrentar los problemas y carencias de la institución.
Equipos obsoletos, pocas camas, mala gestión en el suministro de medicamentos, escasez de personal médico y técnico, más una infraestructura vieja y enferma son parte de la dolencia.
En 2006 se determinó que para satisfacer las necesidades en la próxima década se requerían 1.732 médicos especialistas; hoy a pesar de la estrategia lanzada para preparar profesionales, la demanda se mantiene en más de mil.
La escasez de anestesistas, por ejemplo, es uno de los principales problemas en el área de cirugía.
En el transcurso de cuatro años se logró preparar cerca de 80 anestesiólogos, que han sido distribuidos en todos los centros, pero no son suficientes para atender los distintos turnos laborales.
La mayoría de los principales hospitales, ubicados en el casco metropolitano, no cuentan con los equipos necesarios para diagnóstico y las salas de operación son insuficientes ante el aumento poblacional.
Un ejemplo es el hospital Max Peralta de Cartago, cuya infraestructura data de principios del siglo pasado y debe atender una población cercana a 800 mil personas provenientes de esa provincia y de la Región Huetar.
La disponibilidad de camas es otro inconveniente para un buen desempeño. En 1980 el sistema hospitalario contaba con 7 mil camas y en 20 años la cantidad se redujo a 3.800 a pesar del aumento poblacional.
Sin embargo, tanto dirigentes de los distintos gremios de profesionales como las autoridades de la Caja consideran que la cantidad de camas no es el problema, sino la gestión en la rotación.
La institución también enfrenta quejas por dificultades en el suministro de medicamentos y el pago a proveedores.
Aunque las autoridades señalan que en la actualidad se suple un 98% de la demanda y suministro en las farmacias.
Estas dolencias son las responsables de las eternas filas que hacen los pacientes para ser intervenidos quirúrgicamente, para recibir un tratamiento o someterse a un diagnóstico en alguna de las especialidades médicas.
Pero la principal traba que debe resolver la seguridad social es la evasión y la mora en las cuotas obrero patronales.
Y es que los únicos ingresos provienen de las cuotas obrero patronales y en los últimos años por el cambio en el perfil laboral, la evasión aumentó, comentó la doctora Rosa María Climent, gerente médica de la institución.
A lo anterior se suma que la Caja ha asumido roles que se apartan de los objetivos de su creación, de acuerdo con lo manifestado por Fernando Ferraro, ex gerente médico de la institución.
Uno de ellos fue el haber creado una unidad de préstamos para financiar vivienda y últimamente desarrolla actividades de carácter financiero.
En la actualidad la Caja factura ¢2,1 billones contra lo que se levanta el presupuesto, pero si la condición de evasión se revirtiera se podrían hacer nuevas proyecciones y soluciones a las carencias, agregó Climent.
Los problemas se arrastran desde la década de 1980, de acuerdo con un estudio elaborado por la Caja.
La aplicación de los programas para reducir el tamaño del Estado, los planes de privatización y no sustituir los trabajadores que se pensionan son algunos de los factores que han contribuido al debilitamiento del servicio.

Gabriela Masís
gmasis@larepublica.net
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